sábado, 10 de marzo de 2012

El Hospital de la Montaña


Imagino que todos habéis escuchado las historias sobre hospitalitos comarcales perdidos en la montaña donde ningún médico desea trabajar. En algunos carecen de pediatra, ginecólogo, oncólogo, endocrino, cardiólogo...

Dado que estoy en paro, decidí buscar mi destino en uno de esos lugares y me dirigí en autobús al pueblo para tomar contacto antes de presentarme en el hospital.

Era un pueblecito vasco, francamente precioso. Llegué un miércoles a primera hora y lo primero que hice fue dar un paseo por la plaza del pueblo. Ese día hacía un sol espléndido, la plaza estaba llena de gente de todas las edades y la sensación global era de felicidad. Posteriormente entré en una cafetería y pedí un desayuno: pintxo de atún y café con leche. El camarero encantador. Vamos, que a esas alturas ya me las prometía yo muy feliz en el pueblo.

Pregunté cómo llegar al hospital y, la persona que me indicó, me puso al tanto del déficit de médicos.

- No tenemos ginecólogos -, dijo -, los médicos ya se sabe, pudiendo elegir, prefieren quedarse en la capital.

Seguí mi ruta hacia el hospital abrazada a la carpetita en que llevaba mi currículum: la especialidad, mi trabajo en Harvard, mis publicaciones, los últimos seis hospitales en que había trabajado... Me imaginaba que el director médico se iba a poner tan contento.


Sin entrar en más detalles, paso al grano.

- Buenos días, soy Fulanita de Tal. Vengo porque he escuchado que están buscando pediatra.
- Pediatra, cardiólogo, endocrino... aquí estamos tirados, no le importamos a nadie.
- ¿Sería posible trabajar como pediatra?

El hombre me mira, un poco alarmado.

- ¿Eres periodista?
- No, soy pediatra. Le he traído mi currículum. Me gustaría mucho trabajar aquí.

Veo que se pone azul y que tarda unos segundos en recuperar la voz.

- El puesto está perfilado con un PL2.
(El PL2 es un nivel altísimo de euskera).

- Tengo el PL2 -, le digo.

Él mira mi currículum. Tarda un tiempo en hablar y yo empiezo a ponerme nerviosa.

- ¿Por qué has pasado tanto tiempo en Estados Unidos?
- Mi marido es de Boston -, respondo.

Es mi ex-marido, pero eso no viene a cuento.

- Ya, entonces no tendrás el título convalidado -, me dice el director médico.
- Sí, he hecho la especialidad aquí, en Bilbao.

Pasa un buen tiempo mientras él revisa otra vez el currículum, como si le interesara mucho.

- Para trabajar en Osakidetza tienes que estar en bolsa -, murmura finalmente.
- Estoy en bolsa -, le digo -. Hice la OPE de 2008.
- Ya, la verdad es que ahora mismo hay otra OPE -, aduce él.
- Lo sé, estoy matriculada.
- Quiero decir, que no estamos contratando a nadie, no podemos. No nos dejan, por lo de la OPE, ya sabes.

Me pregunto qué relación tiene la OPE con que haya, según ellos, cuatro plazas de pediatra sin cubrir en ese hospital.

- Mira -, añade -, si fueras cardiólogo te diría que te pusieras la bata ahora mismo, pero pediatra... en este momento no podemos, por lo de la OPE.
- Mi marido es cardiólogo y también está en paro -, replico rápidamente.

Esto último es mentira. Mi ex-marido ni siquiera es médico, pero quiero tantear su respuesta.

- No sé si hay OPE de cardiología, tendría que mirarlo -, replica.

Finalmente se pone de pie y me devuelve mi currículum con tristeza.

- Lo siento mucho -, dice, por primera vez con sinceridad -. Estás muy bien formada, ojalá pudiera contratarte. No tenemos pediatra, pero no podemos contratar a nadie.


Le devuelvo el currículum.

- Quédese con él, por si acaso. Me ha encantado el pueblo y el hospital. Llámeme si me necesitan.
Él deja mi currículum sobre la mesa, imagino que esperará a que yo me haya ido para tirarlo a la basura.

De vuelta a casa, en el autobús, escucho a dos mujeres sentadas en los asientos posteriores quejarse de que ningún médico quiere trabajar en ese pueblo.

Esta historia es un resumen de muchas. Pudo haber ocurrido en Zumárraga, en Mondragón, en Miranda de Ebro, en Aranda de Duero o en cualquiera de las decenas de hospitales comarcales a los que he acudido personalmente solicitando empleo.

3 comentarios:

  1. La verdad es que acabo de descubrir tu blog, estoy leyendo todas las entradas del tirón... y se me encoge el alma leyendo esta última entrada. Simplemente no hay justicia. Lamentablemente en este país es más importante ser recomendado de alguien o que llamen sugiriendo tu nombre, que el currículum, la formación en idiomas, la experiencia laboral o las publicaciones que tengas... Desde aquí, mis mejores deseos.

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  2. Mucho ánimo Teresa! Dime cuál es la página web de tu consulta para darle un poco de publicidad

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  3. Yo también soy médico, de familia aunque ahora mismo no trabajo, se me encoje el corazón al ver lo que te ocurre, espero que mejore.Un abrazo aivlisgar1@gmail.com

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