Hace poco se cumplió un año desde que perdí mi último trabajo "de verdad" en la Sanidad Pública.
Recuerdo que no me lo creía y todavía no he conseguido asumirlo de verdad. Tengo 42 años, he hecho una especialidad vía MIR en España y otra en Estados Unidos, he dirigido varias tesis doctorales, he sido directora de una Unidad de Alta Resolución en uno de los grandes hospitales de Madrid y a diario me preguntó, ¿cómo es posible que ahora me vea así?
Digo que estoy en el paro, pero me sucede algo todavía peor: soy autónoma.
Hice caso de los muchos consejos de la gente: "¿Tú en el paro?, ¿tú que eres una profesional? Pues te pones tu propia consulta y te forras, los médicos de la privada están forrados, si no trabajas es porque no quieres".
Así que cometí el error de montar una consulta privada.
También hace casi un año de eso y a día de hoy sólo dos compañías aseguradoras han aceptado trabajar conmigo a cambio de una compensación ridícula. Mis ingresos rondan los 300 ó 400 euros mensuales; muy por debajo de los gastos fijos que España exige para trabajar: la cuota de autónomos, el seguro de responsabilidad civil, el Colegio de Médicos... y por supuesto el alquiler de la consulta, las cuotas del TPV y los pagos de la comunidad de vecinos.
Mis ahorros casi desaparecieron con la inversión inicial: acondicionar el baño para minusválidos, pagar el permiso de Sanidad y del Ayuntamiento, pagar al arquitecto para que hiciera nuevos informes cada vez que se oponía la comunidad de vecinos... Y ahora mismo, a mis 42 años, vivo de mis padres.
Vengo a diario a mi consulta privada, sin pacientes. Intento mantener al día la página web y el blog de la consulta. Respondo a decenas de llamadas del tipo "¿Trabajáis con Adeslas?" para que me cuelguen sin más en cuanto escuchan que no. Los pocos que vienen de privado porque no los reciben en ningún sitio, no suelen regresar. Y respecto a los pacientes de las dos aseguradoras que me aceptaron ni hablo, porque no exagero al decir que aproximadamente el 50% de las consultas nunca son reembolsadas.
Una vez aquí, en España, me he cargado de ataduras familiares, ya que al ser yo la que tiene "más tiempo libre" y ser médico, he asumido el cuidado de todas las personas enfermas o ancianas de mi familia. Así que no es posible que salga del país, y tampoco ahora me sentiría bien haciéndolo, porque EEUU está a muchas horas de avión y mis padres son mayores y están enfermos.
Esto me ha reportado la medicina: enterrar mi juventud entre estudios y guardias interminables para finalmente no poder ni comprarme unos zapatos. Yo sé que no sólo los médicos estamos así, hay más gente como yo procedente de otras profesiones. Pero lo cierto es que a los médicos nadie nos cree si nos quejamos de nuestra situación.